La expectativa por el partido mundialista que se jugará este domingo entre México e Inglaterra ha desatado una ola de entusiasmo colectivo que rebasa lo deportivo, aseguró el profesor investigador del Instituto de Humanidades del Campus Aguascalientes de la Universidad Panamericana, Andrés Téllez Parra.
Sostuvo que el eslogan “¿Y si sí?”, que se ha viralizado en redes sociales, refleja una ilusión compartida que exhibe la capacidad del futbol para convertirse en un fenómeno de identidad, comunión social y también de riesgo entre los mexicanos.
Para el académico de la Universidad Panamericana, aunque el futbol no es el único deporte capaz de generar unidad, sí es el que congrega al mayor número de personas y el que hoy encuentra en las redes sociales un amplificador sin precedentes.
FIEBRE MUNDIALISTA
El profesor Andrés Téllez subrayó que las imágenes de plazas abarrotadas, festejos multitudinarios y celebraciones espontáneas por la participación histórica de la Selección de México han construido la percepción de que todo el país vive la misma emoción, incluso entre quienes no siguen habitualmente el deporte.
“Las redes sociales no sólo muestran la euforia; la multiplican. Muchas personas sienten que están participando de la fiesta aunque no estén físicamente ahí, e incluso aparece el miedo a quedarse fuera de un momento histórico”, explica.
Desde la sociología de masas, el investigador señala que estos encuentros deportivos permiten algo poco frecuente en la vida cotidiana: la disolución momentánea de la individualidad para integrarse a una comunidad emocional. Un gol, explica, genera una experiencia colectiva en la que desaparecen por instantes las barreras sociales y personas desconocidas celebran como si fueran parte de una misma familia.
CELEBRACIÓN RESPONSABLE
El especialista explicó que ese mismo proceso tiene una cara menos visible. Cuando las normas sociales se relajan en un contexto de euforia, también aumentan las posibilidades de que aparezcan conductas agresivas. “Las masas tienen una enorme capacidad de contagio. Basta una pequeña chispa para que una conducta violenta se propague rápidamente”, advierte.
Por ello, el especialista subraya que los episodios de violencia registrados durante festejos deportivos no pueden entenderse únicamente como actos individuales, sino como fenómenos colectivos ampliamente estudiados por autores como Sigmund Freud y Elias Canetti, quienes analizaron cómo el comportamiento de las personas cambia al integrarse en una multitud.
Respecto al resultado del encuentro frente a Inglaterra, el doctor Téllez considera que, aun cuando una derrota pudiera generar frustración, la sociedad mexicana posee una larga tradición de reconstruir su identidad tanto desde las victorias como desde las derrotas. “En México existe una enorme facilidad para crear narrativas que resignifican incluso los fracasos. La ilusión colectiva difícilmente desaparece de un día para otro”, afirma.
Finalmente, el sociólogo considera que el verdadero desafío para la academia no consiste en decirle a la afición cómo comportarse, sino en comprender cómo están cambiando las experiencias colectivas en la era digital. Hoy, explica, las redes sociales no sólo documentan los acontecimientos: también modifican la forma en que las personas viven la emoción, participan en ella y construyen el sentido de pertenencia.








